Y es que a veces la vida da bonitas sorpresas y casi sin querer tienes un trocito azul del verano, el momento menos pensado...la única fiesta de guardar..., lo ocurrido huele a esto:
Después De Las Fiestas
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
solo conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras el que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.
Julio Cortázar

