jueves, 10 de septiembre de 2009

Jazmín

El olor de mi ciudad, Cuantos recuerdos... Risas bajo el jazmín, lágrimas también Noches interminables... Charlas en el escalón... Llegando tarde esperando la bronca y olía a jazmín Besos robados en la ventana...y olía a jazmín Volver al pueblo donde pasé los mejores momentos de mi infancia tras mucho tiempo y recoger la flor una vez más con la frente marchita pero oliendo a jazmín

8 comentarios:

Loco dijo...

Cada vez que escucho la canción, miro por todas partes a ver si me está mirando Carmen Maura.
Neura que tiene uno (de ahí lo de Loco)

Pecosa dijo...

Me encanta el jazmín. Si pudiera ser un olor, sería ese.

Música dijo...

ay Loco! si yo te contara...jajaja

Pecosa, en el corral de mi abuela bajo la parra tb se echan muy buenos ratos, de las parras y los jazmines yo fan fan

Manzanero dijo...

Realmente precioso.

Me encanta como un olor puede identificar tu vida.
Teniendolo siempre en tus manos, pero cuando lo vuelves a sentir, recordar cuando eras niño, y te acostabas entre los jazmines.

Un abrazo Música =D

(En mi campo hay multitud de jazmines, a mi padre le encantan y se pasa el día plantandolos)

Tesa dijo...

Mi olor de infancia son las lilas y las manzanas en los armarios y el sabor de los pampanitos verdes de las parras.


Córdoba huele a patios llenos de flores y paredes recalentadas, la primera vez que entré en la mezquita, por suerte solitaria, se me erizaron los pelos de la nuca y soñé que había sido una princesa mora y ya había estado allí.

Muy evocador tu post.
Besos, Música.

Música dijo...

Manzanero rey, que guay tener un padre jazminero!!!, y si que es bonito que un olor te lleve a la parte bonita de tu infancia, el recuerdo...el único paraíso del que no podemos ser expulsados...

Tesa: adoro el olor a lilas...,
precisamente esta tarde le comentaba a un amigo que es un lujo pasear por el bosque de columnas de la Mezquita, ahora algo menos misterioso debido a unas lámparas que se empeñaron en poner..., yo estudiaba cerca y era un placer irte a leer al patio de los naranjos y el darte un paseo contigo misma por dentro de la Mezquita ya sabes lo que es..., un beso enorme reina mora ;-)

Anónimo dijo...

Música, el olor y el recuerdo siempre me llevan a una anciana de pelo blanco, enlutada y dicharachera; que con sus manos huesudas y morenas me acariciaba la cabeza. La caricia más preciada y aunque muy lejana en el tiempo no lo es en mi recuerdo. El jazmín de tu relato lleva nombre de mujer: "Carmen", aunque para mí, querida Música, su nombre es "ABUELA".

Música dijo...

mi querido Anónimo, el jazmín y la abuela...cuantas cosas compartidas y por compartir mi niño, un abrazo permanente por años sin término