miércoles, 31 de marzo de 2010

Leyendo a Pedro


Acabo de terminar el libro de Pedro Almodóvar "Patty Diphusa", superdivertido.
A continuación una muestra de la segunda parte de la obra que él llama "relleno"
Consejos para llegar a ser un cineasta de fama internacional

1. LA VOCACIÓN
Cuando alguien me ha pedido un consejo en un momento desesperado, nunca he sabido que decir, o he dicho algo que le ha desesperado más.
Por ejemplo, un amigo se me acerca y me dice que quiere suicidarse porque esto realmente no merece la pena. Después de mirarle con mala cara, porque no me gusta que la gente se tome tantas confianzas, lo único que se me ha ocurrido es darle la razón, empujándole directamente al suicidio. A causa de mi gran sensibilidad, estas cosas me hacen pasarlo mal, porque aunque la gente sufra mucho, no me gusta que se suicide. Por esta razón, hace años, atravesé una pequeña crisis y me prometí firmemente no volver a dar consejos, propósito éste al que, como a todo, he sido infiel. Sucedió en una entrevista para Buenas Noches que me hizo Mercedes Milá. Me pidió que diera algunos consejos a las chicas que, como ella, querían ser modernas. Me inventé algunos que fueron muy comentados y llevados a la práctica, sobre todo en provincias. Mucha gente me felicitó y yo acabé reconciliándome con este subgénero moral que es el consejo. El programa de Milá me sirvió para descubrir que un consejo no tiene por qué irremediablemente llevarte al suicidio. Y es que, con los años, he aprendido ciertas cosas, como que uno no debe tomarse en serio a los demás, sino defenderse a base de ironía. Fue mi ironía lo que hizo que muchas chicas de provincias se hicieran modernas y ahora sean felices en Madrid. No hay nada como no hablar en serio para que los demás te crean devotamente.
Hace tres años y medio hice una película cuya tesis era que "Madrid es el centro del universo y todo el mundo viene aquí a divertirse" (Laberinto de pasiones). Muchos lo creyeron y ahora hay montones de revistas que sólo hablan de ello.
Animado por el éxito de mis palabras, en los momentos más pedorros de mi vida, y ya que el verano es una estación menor, en lo que a periódicos e información se refiere, me subo al podio que me ofrece el complemento cultural más importante del país, y voy a dar muchos consejos a aquellos que hayan nacido en una pequeña población y de la noche a la mañana quieran convertirse en famosos directores de cine con cierto renombre internacional. Es decir, estos consejos son válidos para todo el mundo.
Antes de convertirse en un joven-valor, o simplemente en una joven-promesa-de-cuarenta-años-hecha-realidad, debes estar seguro de que posees algo de lo que nadie habla: vocación.
La vocación es algo muy bonito que no lo decide tu padre, la sociedad en la que vives, ni tu novio.
¿COMO DESCUBRIR QUE TIENES VOCACIÓN?
Naces un día y miras a tu alrededor con esa mirada malvada y rencorosa propia de un ser inocente e inexperto. Descubres que no quieres ser ingeniero, ni médico, ni abogado. Ni siquiera te sientes atraído por trabajar en la Caja Postal del pueblo. Tampoco te vuelve loco la idea de ser labrador. Descubres, no sin dolor, que eres DISTINTO.
Todo esto es un síntoma bastante alarmante de que tienes algún "tipo" de vocación. Pero todavía no puedes estar seguro de que se trata del gusanillo del cine. Porque antes tienes que superar un cerro de pruebas que la vida no tardará en poner a tus pies.


2. ¿COMO SUPERAR ESAS PRUEBAS Y REAFIRMARTE EN TU VOCACIÓN? ¿COMO EVITAR PUDRIRTE EN UNA PEQUEÑA POBLACIÓN?
La vida en provincias sólo es interesante para aquellos artistas que, además de escribir, les gusta la caza y la pesca, o para aquellos que, asustados por la complejidad de su vida actual, se refugian en los problemas familiares para escribir después una novela "cruelmente realista", que probablemente alguien lleve al cine, subvencionado por el Ministerio. Para un chico que quiere triunfar en Los Angeles y Tokio, la vida en un pueblo es sencillamente una pérdida de tiempo. Su primer objetivo por tanto, es salir cuanto antes de ahí, para lo cual debe esperar catorce o quince años. Durante ese tiempo, lo único que debes hacer (perdona que te tutee) es leer bestsellers, bañarte en el río, sentir un profundo desprecio por todos tus compañeros de escuela, aprenderte de memoria todas las películas de Mae West y Bette Davis y utilizar sus diálogos siempre que un maestro te pregunte algo, y, sobre todo, debes desear diariamente perder aquello de vista y mitificar en tu cabeza algunas ciudades como Madrid, Londres, Nueva York, Tokio o Vigo. Y no creer a nadie que te asegure que Albania es un país francamente divertido, ni a los que intenten convencerte de que los mejores grupos de rock y las mejores drogas están en Polonia, o que la nueva moda checa va a desbancar en poco tiempo a la italiana.
Ya tienes catorce o quince años. La vida silvestre te ha desarrollado mucho, físicamente. Tu espíritu, por el contrario, está tan vacío como cuando viniste al mundo. Es hora de que abandones a tu familia y a tu pueblo. Es hora de que cuando, al amanecer, cojas la "viajera" que te traerá a la capital, te prometas no volver jamás. Miras por la ventanilla y es como si tu propia vista borrara todos los paisajes que tú crees estar viendo por última vez. Y te engañas, porque la memoria es algo que uno posee a su pesar. Pero en el fondo de tí mismo sabes que si alguna vez vas a recordar todo aquello será con la única intención de hacer una película antirrural, en la que hablarás pestes de la alimentación, de las varices, de la obesidad y de la halitosis. Todas ellas, características rurales de las que nunca se habla en las películas rurales.
Has llegado a Madrid. La vida no te sonríe, pero tú eres feliz, pues, por fin, empiezas a formar parte de un decorado que anteriormente sólo habías visto en la televisión o en las revistas.

8 comentarios:

Mica dijo...

Me ha gustado la muestra. Gracias a ti me lancé a leer a Murakami y ahora voy a por Pedro. Si a este paso me vas a culturizar. Un abrazo.

Música dijo...

jajaja, esto de ser musa-blogera, provocar "brotes inspirativos"...un placer querida Mica. Besos incienso y azahar

Loco dijo...

Me vas a hacer comprarlo.

Mica dijo...

Pero que chulo te ha quedado el blog. Si que estás inspirada. Besos miles.

Pío Valera dijo...

HOla guapa ¡¡¡¡¡

Que grande es Almodovar,
que buena persona.....

Estoy hasta el mondongo de tambores ¡¡¡¡¡

Besos guapa ¡¡¡

Pecosa dijo...

Pathy Diphusa es la bomba. No recuerdo cómo fue a parar ese libro a mi casa, pero aluciné leyéndolo.
(¡Nuevo blog-look!)

Manzanero dijo...

Quiero leerlo! Quiero leerlo!
Me encanta su forma de escribir y su manera de transmitir información. Quiero leerlo!

Un beso, Música!

ulises dijo...

Esta pequeño texto autobiográfico no cuenta la suerte que tuvo al entrar a trabajar para Telefónica y tener una base económica que le permitiese realizar su sueño.
Eso sí, deja claro el rechazo que tiene hacia lo rural.